Luz Miguel... en el 73 aniversario de su muerte‏

Hace 73 años, el 28 de marzo de 1942, dejó de soplar el Viento del Pueblo, Miguel Hernández, en una celda franquista.

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor.

Seguramente no sabría entonces Pablo Neruda, al endeudarnos de esta manera con Miguel, que ese deber de amor aún palpitaría entre los de su clase, que aún el Compañero del Alma arranca emoción y se cuela en los corazones de su pueblo.

Este poema está escrito por un obrero del metal, un hombre de campo que un día tuvo que dejar su tierra y sus cabras y ponerse el “mono de astilleros”… Y la lucha cotidiana y la conciencia de clase le acercaron irremediablemente al Poeta. Pero este obrero que no quiere presentarse ni introducir su poema porque “no sabría hacerlo…” sólo sabe que, cuando lee a Miguel Hernández, “me harto de llorar con él… con sus cosas, su resistencia, su don y su bondad.”

Será por eso que Miguel renace constantemente entre su propia gente… porque sigue teniendo que “hablar de muchas cosas” con sus compañeros del alma.

LUZ MIGUEL

Tu queja de néctar
tu lápiz de trigo

tus manos de hierba


corazón de pan

de acerada veta


en profunda fosa
mortaja de tierra

y de la locura
se queja y te besa.

Se sublima el polvo
recorres las eras

pastoreas los prados
por pueblos paseas.


Siento las calles
de duelo cubiertas…

tu pisada rotunda
junto a la acequia

irriga mi alma
con tu presencia.

Serás inmortal
esa es tu esencia.

Andrés Añil